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¿Qué tenemos que hacer para escoger un buen restaurante en verano?

Linkers, la consultora líder en Hostelería, nos trae una lista de consejos para acertar con la oferta gastronómica

El verano invita a comer fuera. Salir con los amigos, la pareja o la familia supone el plan perfecto siempre que esté acompañado de una buena comida y de un buen servicio pero ¿cómo podemos hacer para acertar con el sitio sin que una inesperada cuenta elevada o el qué hacer de sus fogones nos deje un mal sabor de boca? David Basilio, el Director de Operaciones de Linkers, la consultora líder en hostelería, enumera las indicaciones para evitar desagradables sorpresas y asegurarse una magnífica velada.

Escoger un buen restaurante no es tarea fácil. Cada vez son más los factores que hay que tener en cuenta más allá del precio y el bombardeo constante de información puede hacernos dudar. ¿Es mejor que esté bien ubicado? ¿La variedad de la comida hará que todo el mundo disfrute de ella? ¿Me puedo fiar de las opiniones online? Todas estas dudas las resuelve David Basilio, Director de Operaciones de Linkers, la consultora líder en hostelería, con sus recomendaciones a la hora de escoger restaurante para este verano.

La terraza es esencial para muchos viajeros. Lo que todo el mundo busca en verano es tener ese momento zen en un espacio abierto y refrescante. Con un clima estival que cada año se alarga más, la terraza es casi una obligación a la hora de escoger restaurante en nuestras vacaciones. Terraza con posibilidad de cubrirse en caso de tormenta, con refrigeración complementaria y luz suficiente para ver lo que comemos, es la opción perfecta para una salida nocturna con amigos, familia o pareja.

La ubicación determina el precio. Cuanto más principal sea la avenida del restaurante más crecerá el ticket medio. No quiere decir que sea mejor o peor establecimiento, simplemente que su alquiler probablemente sea más elevado y por eso suben los precios ligeramente. “La comodidad de dar un paseo por el paseo marítimo y sentarse a cenar se paga, y es un factor a tener en cuenta antes de decidirse por elegir el establecimiento”, asegura el experto.

Cuidado con las opiniones online. Buscar en Internet las valoraciones que los usuarios han dado sobre un restaurante es muy sencillo con la tecnología de la que se dispone hoy en día, sin embargo hay que tener cuidado con ellas porque “no hay una manera cien por cien segura de detectar aquellas que se han escrito de forma interesada. Siempre que veamos la opinión de un usuario en cuyo perfil se refleje que únicamente ha publicado dicha valoración –ya sea muy positiva o muy negativa- puede ser teledirigida a mejorar o a perjudicar la reputación del lugar”, aclara el Director de Linkers, quien aconseja seguir buceando en busca de impresiones alternativas para contrastar y poder confiar.

La relación calidad-precio. Para saber si un establecimiento es bueno no siempre es necesario probarlo. La gastronomía entra por los ojos y aunque una imagen vale más que mil palabras uno no puede fiarse solo de las fotografías. “Si no queremos llevarnos sorpresas sobre la realidad de la comida solicitada, es aconsejable pasarse antes por el restaurante, ya sea por la terraza o por la barra, y comprobar que la realidad de los platos y de las fotografías es la misma”, indica Basilio. Si a eso le sumamos ver desde la distancia las reacciones de los comensales, ayuda a esquivar alguna que otra decepción que unido a que en muchos establecimientos se puede acceder a los precios de la carta sirve para hacerse una idea.

La atención es esencial. Y será una de las razones por las que el cliente vuelva o recomiende el establecimiento. Para saber si estamos ante un lugar en el que se cuide la atención a los comensales debemos de fijarnos en dos detalles fundamentales, primero si los clientes están de manera constante con la mano levantada intentando “cazar” un camarero que los atienda, y el segundo detalle es que las mesas que están comiendo tengan en su mayoría sus platos servidos, que no estén con los brazos cruzados esperando que les traigan sus pedidos, por mero aburrimiento de un servicio tedioso y poco eficiente.

Zona infantil o animadores. Si en la salida hay niños de por medio es muy importante que ellos también puedan disfrutar del restaurante, no solo con la comida, también con la ambientación que puedan tener. En este sentido David Basilio destaca que “el verano es descanso para todos, y en especial para los padres que cuidan de sus hijos de manera constante a lo largo del año por ello quizás sea preferible ver opciones de establecimientos que aunque la oferta gastronómica no sea del más alto nivel, el poder contar con esta ayuda de entretenimiento para los niños hará sin duda que todo se perciba más relajado y hasta “más sabroso” por la tranquilidad de disfrutar el momento.

La especialización de la cocina mejora las posibilidades de éxito. En este punto David Basilio estima que los turistas son proclives a buscar establecimientos de ‘todo un poco’ y es importante destacar que este tipo de locales –especialmente presentes en la costa española- difícilmente mantendrá la calidad en la totalidad de la carta. “Pensemos previamente qué nos apetece y busquemos un lugar adecuado para solicitar ese plato o estilo que queremos degustar; aprovechemos para probar esas gastronomías exóticas que en el día a día quizás no tenemos tiempo, además de poder compartirlo con la familia y amigos” sentencia.

Cocina local: una experiencia vacacional más. El responsable de Linkers aconseja aprovechar las vacaciones para entrar en contacto con la cultura gastronómica autóctona y salir de la rutina alimentaria que el trabajo impone el resto del año. “La cocina local es la fortaleza de la mayoría de los establecimientos de las zonas turísticas. Este tipo de establecimiento suele reclutar como personal de apoyo cocineros y cocineras locales, por lo que la elaboración de platos tradicionales se refuerza y encontraremos algo muy valorado: producto fresco de proximidad”, concluye David Basilio.

Para finalizar el listado, el Director General de la consultora hostelera aconseja “ir con buena actitud y con ganas de pasar un rato agradable. Muchas veces somos los propios clientes los que vamos con unas expectativas erróneas y empezamos mal la visita al restaurante elegido. Nuestra decisión debe ser la guinda a pasar este tiempo ganado y trabajado todo el año de la manera más relajada posible”. Al fin y al cabo estar de vacaciones es un lujo y hay que intentar hacer todo lo posible por disfrutarlo al 100%.